Los Comienzos de la Reorganización.

 

................... Tras varios años en cuarteles itinerantes (Santa Catalina 18, y en las dependencias de un molino de aceite que existía detrás de Los Frailes), se adquirió en propiedad una casa en calle Lemoniez, que fue durante muchos años la sede de la Corporación. Fueron años de «horas altas» por el número de componentes, si bien la escuadra joven era la que siempre estaba «dando horas extras». Por la década de los sesenta, durante un periodo de unos tres años, convivió con nosotros, en una especie de simbiosis (ellos contaban con la juventud, nosotros con el cuartel), la Corporación de «El Degüello», que se encontraba reorganizándose con una pléyade de jóvenes que apenas llegaban a los 18 años, con el ímpetu propio de la edad, y sobre todo con el deseo de captar y aprender de las corporaciones con solera. Fueron unos años muy positivos para ambas Corporaciones, y particularmente para el que suscribe el comienzo de una entrañable amistad, que aun perdura, con Miguel Jiménez, Pedro Rayo, Pascual García, Juan Ortega, Ignacio Moret, Fructuoso Sánchez, Antonio Jurado, Pepe Aires...

 
 
Basados en la felicidad de la época que atravesábamos, se dejó de lado el «banderín», lo que motivo que pasados algunos años, comenzara el declinar de la Corporación, ya que la edad no perdona, y aparecen las «dolamas» y por consiguiente la baja del hermano, llegándose al caso de que quedar sólo como hermanos en activo Antonio Rivas, Antonio Sebastianes y el que esto suscribe. Ante la imposibilidad de poder atender los tres solos todo lo que una Corporación conlleva, y a fin de que «Los Testigos « no faltasen ningún año a los desfiles de Semana Santa le eran cedidas las ropas a jóvenes conocidos; pero nuestra intención, nuestro deseo era encontrar a un grupo de amigos con ganas de constituir una Corporación. Y de una forma, digamos casual, surgió la Corporación que ahora conmemora el 25 aniversario
 
Eran vísperas de Cuaresma, y un grupo de amigos que todos los días se reunían para comentar y cambiar impresiones ante una copa de vino en el Bar Los Candiles, situado en los bajos del Hotel Xenil, se quejaban de que ninguno de ellos había pertenecido nunca a una Corporación de Semana Santa; que siempre habían sido espectadores y nunca actores, y acariciaban la idea de incorporarse a una, siempre que fueran todos admitidos, cosa harto difícil, pues si alguno era rechazado lo serían todos.
 
 
El hermano Antonio Rivas, componente del grupo de amigos y animador de la idea, vio llegado el momento del resurgir de «Los Testigos Falsos» y les planteó el dilema de que Corporación existía siempre que ellos quisieran hacerse cargo en firme de ella. Y así, de una forma «casual» los hermanos Paco Castillo, Nemesio Cerezo, Pascual García, Manolo Velasco, Antonio Cortés, Miguel Arroyo, Francisco Almeda, Martín Ruiz, José Roldán, Rafael Quero, Salvador Merino, Antonio Fernández «Fosforito»... se unieron a Antonio Rivas, Antonio Sebastianes, y Pepe Labrador, unos de broma y otros de veras, y fueron la avanzadilla que en tiempo record de una semana nombran Presidente a Rafael Quero para que fuera el responsable de que en la Semana Santa de ese año la Corporación de «Los Testigos Falsos» fuera vestida por un nuevo grupo de hermanos.
 
Y lo que comenzó como una prueba para comprobar lo que se sentía al ser actor en la Semana Santa caló tan hondo en todos que se pasó a tener cuartel propio que en su época fue uno de los más atrayentes, dejando de lado aquellos cuarteles provisionales sólo para la cuaresma; se supera la difícil asignatura del «saber estar en una Corporación», se incorporan nuevos hermanos, se renueva el vestuario, dándole nuevo colorido a las vestiduras, se forma la Corporación Chiquita completamente vestida igual que la mayor, donde nuestros hijos engrosan el Día de la Cruz, se instituye el Sábado Santo como día dedicado a la mujer, en reconocimiento por su entrega a la Semana Santa.
 
Dado que el cuartel está ubicado en la parte alta de la población, se instituye el grupo de tambores que anime a los paseantes a llegar a Jesús los Sábados de Cuaresma, que por su buen hacer y su respeto a las restantes Corporaciones ha adquirido la condición de tradicional, y todo ello ha motivado que los «Testigos Falsos» sea en la actualidad una Corporación pujante, compuesta por más de treinta miembros, que no para de renovar enseres y embellecer su casa y de contribuir en todo con la Semana Santa.

 

Pese a que llevo varios años que no pertenezco a ella, la siento como propia, no en balde fui miembro activo de la misma durante más de treinta años, y como despedida quisiera recordar de una forma especial a aquellos hermanos con los que conviví durante años, Fernando Gamero, Currito Rivas, Alfredo Borrego, Francisco Rejano, Jesús Núñez, Rafael Quero, Angel Maestro, Jose Antonio López, Antonio Jesús Velasco, Francisco Morillo Quintero, Miguel Franco, que descansan en la Paz del Señor.

JOSE LABRADOR LOPEZ